A medida que envejecemos nuestro cuerpo se seca

En los niños y jóvenes el agua supone aproximadamente el 60 % de la masa corporal, mientras que en los ancianos puede disminuir hasta el 50 %. Parte de esta disminución es debida a la pérdida de masa muscular, que es sustituida por tejidos grasos  menos hidratados, pero el envejecimiento también causa una pérdida del agua interna de las células del cuerpo, que disminuyen su capacidad metabólica para producir ciertas biomoléculas con consecuencias tan diversas como las arrugas de la piel o la alteración de la función renal. El menor contenido en agua corporal de los ancianos aumenta el peligro de deshidratación, con el agravante de que su sensación de sed es menor.