Agua y contaminación

Aunque la vida en la Tierra se extiende hasta los más apartados e inhóspitos rincones, la mayor parte de los seres vivos están adaptados a unas condiciones ambientales "óptimas", que incluyen factores como pueden ser una disponibilidad de agua, oxígeno y luz o alimento permanente y un quimismo estable con unas condiciones de salinidad menores del 1 por mil en las aguas continentales. Ambientes hipersalinos o condiciones muy variables, como pueden ser las llanuras de marea, constituyen ambientes muy estresantes para la mayoría de las especies y en ellos sólo pueden vivir unos pocos organismos especialmente adaptados. 

El cambio climático o la contaminación de las aguas generan un estrés en los ecosistemas que redunda en un empobrecimiento. Hay que tener en cuenta que el estrés se debe no solo a la naturaleza del cambio sino también a su velocidad e intensidad. Los cambios drásticos pueden dificultar la sustitución de unas especies por otras e impedir la adaptación de los ecosistemas, aumentando el riesgo de desertificación.