El agua como escultor de paisaje

El agua –líquida o en forma de hielo- es el gran modelador de nuestro planeta. Desde las más altas montañas a las grandes planicies y llanuras y en las costas acantiladas o en las playas arenosas, el agua es el principal agente de erosión, transporte y sedimentación. Incluso en los más áridos desiertos, los rasgos de la acción del agua pasada o presente se encuentran por todas partes. 

Parque Nacional de los Arcos

En el Arches National Park, en el estado norteamericano de Utah. Localizados entre los 1300 y 1700 metros sobre el nivel del mar, en un desierto rocoso y árido con fluctuaciones de hasta 50 º C. La formación de los arcos constituye una larga historia que comenzó hace trescientos millones de años, cuando el mar invadió esta zona en repetidas ocasiones evaporándose y  acumulando enormes cantidades de sal, que fueron cubiertas por nuevas rocas areniscas, que hoy forman los arcos. 

Enterrada bajo una pesada capa de rocas y sometidas a esfuerzos laterales al elevarse la región, los depósitos de sal se fluidificaron abombándose y empujando las rocas de encima, que formaron cúpulas areniscas. Ya elevados, estos materiales han sido erosionados a lo largo de millones de años, disolviéndose la sal y derrumbándose las cúpulas, quedando como recuerdo de lo sucedido estos gigantescos arcos rojizos en el actual desierto de Utah. 

Fiordos Noruegos

Con sus paredes graníticas de cientos de metros de salto casi vertical sobre un tranquilo mar azul, los fiordos constituyen uno de los mayores espectáculos de la naturaleza y son un asombroso recordatorio de la capacidad erosiva del hielo glaciar, que cubría estos valles hace tan solo trece mil años, una nadería en la escala geológica. 

Karst de Guilin, Guaqxi. China

Los karst constituyen paisajes creados por la disolución subterránea de las rocas calizas. En estas zonas, el agua que se filtra por las grietas de las rocas la disuelve y crea grandes cuevas y cavidades subterráneas que, al colapsar, generan en superficie depresiones circulares y un paisaje característico. 

En algunos lugares las capas de terreno están formadas por calizas y dolomías, una roca muy similar a la caliza pero con un ligero contenido en magnesio que la hace menos soluble. Así mientras la caliza se disuelve, las masas de dolomía resisten y forman relieves residuales con forma de domos. En Guilín, este tipo de erosión diferencia ha acabado por generar uno de los más bellos y representativos paisajes de China.

Cañón del Colorado

Posiblemente el cañón fluvial más famoso de la Tierra, el Gran Cañón del Colorado se extiende a lo largo de unos 350 km y presenta escarpes de casi 2.500 metros de altitud. Pero lo más sobresaliente del Gran Cañón es que este enorme tajo fluvial corta estratos sedimentarios que cuentan la historia del planeta en un período que va desde hace 2.000 millones de años hasta hace unos 230 millones de años. 

El cañón en sí comenzó a formarse hace unos 6 millones de años, con el encajamiento del río Colorado, y fue acelerado en los últimos dos millones de años al aumentar el caudal del río -y su fuerza erosiva- durante las glaciaciones. 

En el Cañón del Colorado se construyó en la década de 1930 la presa Hoover, que fue en su día la mayor estructura de hormigón construida jamás, permitió la regulación y aprovechamiento del río Colorado, y conforme a su gigantesca escala se convirtió en una de las más tempranas evidencias de los problemas medioambientales que, -como el drástico retroceso costero en el área del delta del Colorado- pueden generar este tipo de intervenciones.  

Boulder gigante de Tongatapu 

En la pequeña isla de Tongatapu, a unos dos mil kilómetros al norte de Nueva Zelanda, en el Pacífico sur, un bloque de coral de unos nueve metros de altura y casi cincuenta de perímetro que se encuentra a 130 metros de la costa y a unos 15 metros sobre el nivel del mar es el bloque pétreo de mayor tamaño que se conoce movido tierra adentro por un tsunami. Los geólogos estiman que este gigantesco bloque de coral pesa unas 1.600 toneladas y creen que tiene una edad no superior a 7.000 años. 

Aunque este es sin duda el mayor de los gigantescos bloques que dejó la enorme ola que arrasó la isla  en el pasado, entre los campos de Tongatapu pueden encontrase otros bloques del tamaño de casas o autobuses situados unos 10 o 20 metros sobre el nivel del mar. Los volcanes submarinos de la zona parecen ser las causas más probables de los gigantescos tsunamis que desplazaron estas moles rocosas desde el fondo del mar a su posición actual en la isla.

Delta del Ganges

El Delta del Ganges está considerado como el mayor delta del planeta y posiblemente constituye el mayor edificio fluvial de la Tierra. En esta región, de características únicas, se asienta una enorme población que encuentra su sustento en las feraces tierras del delta pero que debe soportar las periódicas inundaciones naturales y otros riesgos medioambientales derivados –y a veces menos evidentes- de su vida en este lugar.

Uno de estos riesgos, también relacionado con el agua, se debe al alumbramiento de aguas subterráneas contaminadas con arsénico. El problema tuvo su origen en los años setenta del pasado siglo, cuando la ayuda al desarrollo financió la construcción de pozos para abastecer a una población que hasta entonces bebía de las aguas superficiales sin depurar lo que causaba graves epidemias.  Sin embargo, los nuevos pozos drenaron aguas profundas que tenían de forma natural altos contenidos en arsénico, envenenado de esta manera a la población y generando uno de los más graves problemas de salud pública asociado a la calidad de agua en el mundo. 

Rocas supracorticales de Issua. Groenlandia

En la remota Groenlandia, a unos cien kilómetros al noreste de la pequeña localidad de Nuuk –que es la capital administrativa de este inmenso territorio- y al borde del casquete glaciar groenlandés, aparecen unas viejas rocas formadas hace unos 3.750 por la sedimentación bajo el agua y a poca profundidad de lavas y detritos de la erosión marina. 

Estas rocas son la evidencia más temprana de agua líquida en nuestro planeta, y se formaron ochocientos millones de años después de la acreción de meteoros que dio lugar a la Tierra

Ripples gigantes de Altai. Siberia

Los ripples son las pequeñas formas ondulatorias que una corriente genera sobre el sedimento en determinadas condiciones. Las medidas más corrientes de los ripples son de unos pocos centímetros, y es muy fácil ver tales formas en las orillas arenosas de playas, lagos y ríos. 

En la cuenca de Kurai, en Rusia los ripples miden hasta 20 metros de alto y trescientos metros de cumbre a cumbre, y su origen se relaciona con avenidas catastróficas que debidas al desagüe violento de los grandes lagos glaciales. De forma natural, algunos glaciares y casquetes glaciares represaban enormes lagos que, al derretirse los glaciares, podían desbordar estos y aún derribarlos, generándose así corrientes de agua que arrasaban todo a su paso generando estas gigantescas marcas en el terreno. 

Great Blue Hole. Belice

Este cenote en la cosa tiene la particularidad de encontrase bajo el océano, y a su alrededor se formó un pequeño atolón.

Los cenotes son depresiones circulares generadas al derrumbarse el terreno sobre una caverna excavada por disolución de las rocas calcáreas, un proceso que tiene lugar en el medio continental, lo que nos dice que este cenote en particular se generó durante el último periodo glaciar, cuando las aguas del océano llegaron a estar 120 metros bajo el nivel actual. 

Deslizamiento de Saidmareh. Zagros. Irán

Los deslizamientos son movimientos de ladera que se producen por gravedad, pero en los que el agua juega un papel decisivo al recargar y desestabilizar el terreno y lubrificar el movimiento de los suelos y rocas. La causa inmediata pueden ser unas fuertes lluvias que empapen el suelo o un terremoto que lo inestabiliza, pero una vez una masa de terreno se pone en movimiento puede desencadenar un efecto de arrastre aumentando su volumen para desplazar millones de metros cúbicos.  

El mayor deslizamiento conocido tuvo lugar en los Montes Zagros hace unos diez mil años, y movilizó unos 20 kilómetros cúbicos de tierras y rocas a lo largo de unos catorce kilómetros y cubriendo un área de unos 50 kilómetros cuadrados, desviando ríos y creando nuevos lagos.   

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