El agua y la humanidad

Los orígenes de la civilización están ligados a la agricultura y el control del agua. En Egipto, Mesopotamia, el valle del Indo, en Perú o en China, las primeras civilizaciones de la Tierra surgieron ligadas a la agricultura de regadío en zonas áridas o semiáridas. De un modo u otro, todas estas civilizaciones han sido civilizaciones hidráulicas, y su formación y desarrollo ha sido parejo al desarrollo de las tecnologías de control del agua. Desde estos primeros comienzos, cada nueva civilización ha aportado su propio y original desarrollo en la gestión del agua y la tecnología hidráulica.

Pero el agua ha influenciado la cultura humana de un modo mucho más profundo que como un simple desafío de la ingeniería. El agua es un elemento espiritual y prácticamente global y está presente en los mitos, la filosofía y la religión de todas las culturas de la Tierra, condicionando las costumbres, los ritos y los hábitos sociales.

Dice Lao Tsé. 

La suprema bondad procede como el agua. El agua llega a todas las cosas y las favorece, porque no busca el poder.
El agua permanece en los lugares que otros desdeñan.
Esto hace que se parezca al Tao. 

Egipto 

En el siglo V a. de C., Heródoto, un sabio griego al que los europeos consideran el primer historiador, dijo que Egipto era un regalo del Nilo. Hoy, lo sigue siendo. Egipto es el ejemplo de lo mucho que la civilización depende del agua.

La población actual de Egipto es de unos 85 millones de personas y el 90 % viven en el valle y el delta del Nilo, 55.000 km2 que apenas supone un 5 % de la superficie del país. Aquí se encuentran también casi la totalidad de las tierras fértiles, que son 35.000 km2

El valle del Nilo es una estrecha franja de terreno fértil, es decir, regable, de unos mil kilómetros de longitud y unos diez Kilómetros de anchura media. A unos doscientos km de la desembocadura, el río Nilo se divide en multitud de canales que forman el delta, con una anchura máxima en la costa de cuatrocientos km. La densidad media del valle y el delta del Nilo se acerca a los 1400 habitantes por kilómetro cuadrado, superior a la de Bangladesh, en la desembocadura y delta del Ganges.